| ETNOARQUITECTURA EN EL TOTONACAPAN | |
Pablo Valderrama Rouy |
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| Desde la sierra alta hasta la costa, los materiales de construcción de la casa indígena han ido cambiando sobre todo en las últimas décadas. (1) Aunque no ha sucedido lo mismo con la distribución de los espacios y su funcionalidad. La casa indígena tradicional fue durante siglos una construcción hecha de materiales de origen vegetal, “antes las casas eran de hojas de árbol.” El modelo dominante de antaño estaba formado por una habitación principal y a veces una habitación anexa que cumplía la función de cocina. Este tipo de casa, tanto en sus materiales como en su funcionalidad, fue el modelo dominante durante toda la Colonia y su antepasada prehispánica no debió haber sido muy diferente. La estructura y las paredes eran de troncos y varas entrelazadas, mientras que la cubierta de la techumbre estaba hecha de palma, zacate o de hojas de anayo u otros árboles.
Los materiales tradicionales están condicionados por su disponibilidad en cada localidad, sin embargo su empleo también es resultado de una cierta libertad para escoger dentro de las opciones disponibles o percibidas como disponibles. De modo tal que, la elección siempre es congruente con la cultura del grupo, es decir, expresa una preferencia compartida por el grupo, que forma parte de su percepción del mundo. Las casas indígenas actuales no ha cambiado mucho, la tendencia ha sido a substituir los materiales menos resistentes a la lluvia y a la humedad por otros más perdurables. Pero, en todas las casas con techos de dos aguas se mantiene la estructura básica y la distribución tradicional de antaño. Hoy en día, es muy raro el uso de materiales de origen vegetal en la cubierta del techo, ésta ha sido sustituida por la teja, lamina de cartón o lamina de zinc. La vivienda indígena en el Totonacapan es de planta rectangular y se constituye por tres espacios básicos: estancia principal (kali(2)), cocina (tikoteno) y entorno exterior de la unidad doméstica (kalikampa). Este último está formado por los enseres y servicios que están relacionados directamente con el funcionamiento de la vivienda. En este espacio se llevan a cabo actividades que forman parte de la vida cotidiana de la unidad doméstica como son las siguientes: aseo personal, baño, lavado y secado de ropa, cría de animales domésticos, trocear leña y su almacenamiento. Algunas actividades de apoyo a la economía familiar como es la cría de animales domésticos y el cultivo de plantas comestibles, medicinales y de ornato. En las casas indígenas que se encuentran en asentamientos dispersos, este espacio “alrededor de la casa” es, en realidad, una parte del huerto familiar o de las tierras de milpa. En cambio, en los asentamientos compactos, kalikampa es sólo el traspatio. La vivienda como construcción está formada por dos habitaciones principales: la estancia principal y la cocina. Cuando las casas tienen más habitaciones se trata de extensiones funcionales de la estancia principal, dormitorios y cuartos para guardar semillas y herramientas. La letrina y el cuarto para el aseo personal forman parte del entorno doméstico porque en la mayoría de las casas están separados de la construcción principal. La estancia principal es el cuerpo básico de la vivienda indígena, es una habitación rectangular con una techumbre de dos aguas y comunicada con el resto por puertas, una de ellas, la principal, se localiza frente al altar doméstico y las otras secundarias comunican con la cocina y el traspatio. En el diseño tradicional ya sea en tierra caliente o fría no hay ventanas o éstas son pequeñas. El elemento central más importante de la estancia principal es el altar doméstico (teoixpan). La excepción es cuando se trata de familias que han cambiado al culto de alguna denominación protestante. Estas iglesias no permiten el altar doméstico. El segundo espacio lo constituye el recinto de la cocina (tikoteno), aunque es más pequeño que el primero y de materiales más ligeros y perecederos, culturalmente es tan importante como la primera, su eje principal es el fogón (tikuil) tanto en la dimensión funcional como en la simbólica. En el fogón, una de las piedras de tenamaxte se conoce como tajpixkej (vigilante), ya que además de servir de sostén al comal tiene la función de "vigilar que el amokuali (diablo) no se acerque al bracero”. El tenamaxte seleccionado fue previamente sometido a un ritual de purificación mediante la bendición con agua bendita, sahumerio, velas y plegarias. Por otra parte, también existe la costumbre de enterrar al pie de los tenamaxte granos de maíz, de frijol y chiles, antiguamente se acompañaba esta pequeña ofrenda con monedas de plata "7.20". Esta costumbre es un don que se hace a las divinidades para que no falte el sustento en la casa. El tercer espacio como se había mencionado antes, lo constituye el entorno funcional de la casa indígena, sus principales elementos son los siguientes: letrina, lavadero, tendedero de ropa, baño, temascal, horno de leña, corrales para aves (gallinas, guajolotes, patos), chiquero, establo para vacas, caballos, burros o mulas, chivero, etc., panales en ollas de abeja mexicana, huerto de verduras, plantas olor y ornato, etc. La estancia principal tiene múltiples funciones, destacan su utilización como dormitorio durante la noche; lugar de recepción para las visitas en el día, espacio de la actividad ritual: recepción de imágenes religiosas, bautizos, casamientos y otros ritos del ciclo de vida. También es lugar de trabajo para artesanos, por ejemplo, las tejedoras nahuas y totonacas extienden su telar de cintura en el interior de esta habitación. Otras actividades domésticas que se desarrollan en el espacio doméstico son las siguientes: desgranar maíz, seleccionar semillas, afilar machetes, tejido de atarrayas y hamacas, etc. En algunos lugares, se utiliza de granero apilando las mazorcas de maíz hasta formar un muro, en otros se guarda en el tapanco o zarzo de esta habitación. En algunas casas, la estancia principal está dividida con mamparas ligeras de plástico o tela para separar el área de dormitorio. En otras, las más modernas, el dormitorio se ubica en una habitación anexa a la estancia principal. También hay casas donde la cocina se localiza en el mismo espacio del recinto principal. El saber-hacer implicado en la arquitectura tradicional indígena se funda en una percepción holística de la actividad humana y en una cosmovisión que no concibe una separación tajante entre lo que para nosotros es el ámbito de la naturaleza y el mundo “sobrenatural”. En este sentido, el diseño del espacio doméstico obedece a diversas necesidades sociales y culturales, no sólo protege a sus moradores contra las inclemencias del tiempo, sino que permite el desarrollo de diversas actividades relacionadas con la vida económica, religiosa y social de la familia. La casa es un lugar sagrado en la percepción indígena, su núcleo el altar doméstico, es un espacio dedicado a las ofrendas y las plegarias que permiten el intercambio de dones entre los hombres y los santos que habitan en el cielo y los seres del inframundo. Las imágenes religiosas del altar presiden todas las actividades de la vida cotidiana y festiva. (1) La región indígena del Totonacapan comprende la Sierra Norte de Puebla y la zona norte centro de Veracruz, Papantla y municipios aledaños. Su población indígena es mayor al medio millón de habitantes y se hablan cuatro lengua indígenas: náhuatl, totonaco, otomí y tepehua. (2) Todos los nombres en lengua indígena que se mencionan en este texto son en náhuatl y más específicamente, en la variante dialectal conocida como “olmeca mexicano” (-t) Fotos de Abraham Garza y Pablo Valderrama |
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