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Preservan con juegos lenguas indígenas 
FUENTE: Periódico Reforma online
Parecen gitanos porque van de pueblo en pueblo, reúnen en carpas a los lugareños y los dejan boquiabiertos. Pero son investigadores, han estudiado durante décadas las lenguas originarias y, cuando llegan a las comunidades indígenas con sus videos --por ejemplo, de adivinanzas nahuas--, sus animaciones o sus libros de trabalenguas mayas, el encuentro en la carpa se vuelve un festín, sobre todo para los más jóvenes.

Jugando se puede evitar una catástrofe cultural: la desaparición de las lenguas originarias, señala José Antonio Flores Farfán, lingüista del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas).

En medio siglo podría extinguirse hasta el 80 por ciento de las lenguas del mundo, añade el especialista, quien en lugar de "lamerse las heridas" por esta catástrofe cultural, se propuso desde hace 10 años elaborar libros y materiales multimedia en lenguas indígenas con adivinanzas, trabalenguas, cuentos y juegos.

Flores Farfán y su equipo echan mano de todos los recursos tecnológicos, porque los materiales impresos no bastan para transmitir la riqueza de estas culturas.

"Muchas veces se piensa que si una lengua indígena está escrita ya se salvó. La escritura es fundamental y es importantísima desde muchos puntos de vista, pero no suficiente".

Y no basta porque, históricamente, los indígenas han sido performanceros.

"Son oradores, son danzantes, hacen teatro; ellos no separaban la poesía de la música, era un performance completo".

Cuando una lengua no sólo se lee, sino que se escucha - como ocurrió en Bellas Artes el año pasado cuando Eugenio Toussaint presentó la obra maya Kay Nicté--, se visibiliza la sonoridad, la riqueza musical de estos idiomas ancestrales.

Este año, el proyecto de revitalización indígena encabezado por Flores Farfán ampliará sus alcances con la creación del Laboratorio Víctor Manuel Franco en el Ciesas, que entre otras iniciativas operará un sitio de internet. Será una suerte de gran "carpa" virtual con materiales interactivos en siete idiomas, entre ellos el náhuatl, el seri, el mixe y el huave.

De sus carpas en los pueblos de la península de Yucatán y en las comunidades nahuas del Balsas, Flores Farfán destaca la posibilidad de trabajar con los niños en una especie de taller para que afiancen su lengua, por ejemplo, mediante adivinanzas.

"La participación de los niños no es forzada, sino espontánea, rompiendo con esquemas muy arraigados de la escuela".

El hedonismo es en esta misión un aliado decisivo. "Las lenguas y las culturas indígenas tienen mucho que enseñarnos en este aspecto. Los géneros favoritos del habla náhuatl, como los trabalenguas, las adivinanzas, los cuentos, los mitos y las leyendas, son géneros de disfrute muy profundo".

Son maneras que además estimulan la socialización, el juego fraterno, plantea.

"Un abuelo suele decirle al nieto `a ver si puedes con esto`. Ahí hay un reto, un juego, una especie de picar la cresta. No se le dice `tienes que aprender esto`".

Flores Farfán apuesta por la relación con los hablantes indígenas, pues discrepa de los modelos de investigación convencionales, en los que sólo se "extrae" el dato lingüístico.

"Tratamos de generar una investigación más democrática, que incorpora a los hablantes como actores fundamentales de los procesos, donde uno como investigador es un facilitador, es un miembro más del equipo que aporta parte de sus habilidades, y todos contribuimos a un trabajo colectivo, más consonante con la manera en que operan los propios pueblos indígenas", refiere.

Los materiales generados por el equipo del Ciesas se reparten entre las comunidades donde se instalan las carpas para favorecer un consumo cultural en su propia lengua. Parte de los libros que han impreso --en coedición con Artes de México, Corunda y Era-- forman parte del catálogo de las Bibliotecas de Aula en las escuelas del Gobierno federal.

El equipo pone el acento en la calidad porque, dice el lingüista, habitualmente los productos para los pueblos indígenas no se interesan por este aspecto. "Y eso, ¿qué reproduce? Una idea de que son ciudadanos de segunda, un menosprecio".

El Ciesas busca el apoyo de hablantes y colaboradores interesados en la preservación y revitalización de las lenguas indígenas.


El tlacuache

El tlacuache se ha convertido en "anfitrión" del proyecto de revitalización de lenguas indígenas que coordina el lingüista José Antonio Flores Farfán.

El tlacuache --palabra que viene del náhuatl "tlakwaatsiin", que significa tragoncito, glotoncito o insaciable-- sorprende al investigador no sólo por sus dos capas de piel o por su habilidad para fingir su muerte cuando lo amenaza un depredador, sino también por sus maromas, que pueden seguirse en "Las Machincuepas del Tlacuache", un DVD que tiene una versión completa del Ciesas y otra censurada por la SEP hace diez años.

El Tlacuache recorre la historia y el significado de los nombres y glifos de las estaciones del Metro, como Popotla, Xochimilco y Cuitláhuac, que significa "el excremento seco".

"La popó", dice el tlacuache, "era sagrada para los nahuas y por eso Cuitláhuac recibía un nombre tan bonito".

Parte de los materiales producidos por Flores Farfán son publicados en www.ciesas.edu.mx/jaff/index.html

FUENTE: Periódico Reforma online

 
 
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